Una vibración.
Un momento casual, fugaz, inusual e intenso.
Un caminante que jamás cesará sus recorridos porque a medida que avanza en él recoge aún más fuerzas para continuar.
Flores marchitas que reviven con el solo soplo del viento.
Y vuelve la luz que arrastra consigo un manantial de aprendizajes, nos marca los lugares nuevos por los que debemos transitar, nos enseña en cada cruce de caminos a enfrentar, a entender, a compartir con el sentir del segundo, un segundo efímero que no se puede enmarcar en lo que significa esa palabra marcada "tiempo", sino que se expresa enteramente en un TODO.
Y seguiremos caminando, siendo testigos y cómplices, seguiremos conociendo, interiorizando, sintiendo y expresando esta vibración de energía radiante que nos envuelve en su burbuja y nos funde de una vez.

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